27 sept. 2010

PABLO ESCOBAR


Pablo Emilio Escobar Gaviria (Rionegro, 1º de diciembre de 1949 - † Medellín, 2 de diciembre de 1993), fue el más rico y poderoso narcotraficante de Colombia, considerado como uno de los mayores criminales de la historia. También ejerció como político y fue elegido Representante a la Cámara suplente para el Congreso de la República de Colombia en 1982.
Como líder del cartel de Medellín, fue el jefe máximo de la mafia colombiana. Con el comercio de cocaína hizo la fortuna más grande del país. Apodado «el Zar de la coca», se creía que su fortuna era valuada entre los 5 y 10 mil millones de dólares, pero recientes hallazgos han hecho ver que la venta de drogas le trajo beneficios de más de 25 mil millones de dólares, entrando en la lista de las 10 personas más ricas del mundo.
Es considerado el peor criminal en la historia de Colombia, donde las autoridades lo vinculan al asesinato de más de 4.000 personas (su principal sicario y "brazo derecho", Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, lo vincula a más de 5.500 asesinatos)
Los comienzos de Escobar en el crimen organizado se dieron lenta pero inexorablemente, y a lo largo de su carrera criminal, se valió de una extraña mezcla de violencia, sangre, paternalismo y filantropía para lograr sus fines. Mientras, por un lado, eliminaba sin piedad a sus competidores, ordenaba asesinatos, estimulaba intrigas o conspiraba contra figuras influyentes de la política o el gobierno, por el otro, regalaba sandwiches a los mendigos, erigía casas para los pobres de Medellín o construía canchas de fútbol para los niños de los tugurios, lo que le proporcionaba un fuerte apoyo popular en los barrios pobres de la ciudad.
Escobar comenzó con pequeños timos y hurtos. A medida que fue creciendo se involucró con el hurto de autos en las calles de Medellín, pero pronto se involucró en el tráfico de marihuana hacia los Estados Unidos. Se le involucró en el secuestro y homicidio del industrial Diego Echavarria Misas en 1971, y del capo del narcotráfico Fabio Restrepo en 1975. Primero actuaba como intermediario que compraba la pasta de coca en Colombia, Bolivia y Perú, y luego vendiéndola a traficantes que la llevaban a Estados Unidos. En la década de 1970 fundó el Cártel de Medellín, con el cual se adueñó de pistas, rutas, laboratorios y monopolizó el comercio ilegal desde la producción hasta el consumo.
Posteriormente llegaría a acumular una fortuna superior a los tres mil millones de dólares y a ser el séptimo hombre más rico del mundo según la revista Forbes. Fue dueño de una de las haciendas más extensas de Colombia, llamada Hacienda Nápoles, que se convirtió en su centro de operaciones. En esta hacienda reunió más de 200 especies de animales exóticos para la región, como hipopótamos, jirafas, elefantes, zebras y avestruces, todos ingresados al país como fruto del soborno a las autoridades aduaneras, lo que no impidió la difusión televisiva del inmueble en un reportaje propagandístico. Es difícil calcular la totalidad de sus bienes raíces como edificios, oficinas, fincas, locales comerciales y casas, pero algunos datos hablan de más de 500 predios de su propiedad. También poseía helicópteros, motocicletas, lanchas y varias avionetas para transportar la droga a través de la difícil geografía colombiana.
A fines de los años 1970 comprendió que debía crear una "pantalla" a fin de proteger su lucrativo comercio de drogas. Comenzó a cultivar una imagen de hombre respetable, a contactarse con políticos, financistas, abogados, etc. Sin saberse con certeza de sus verdaderas intenciones, Pablo Escobar construyó muchas obras benéficas para los pobres, entre ellas 50 canchas de fútbol, un barrio entero llamado "Medellín sin tugurios" y otro llamado "barrio Pablo Escobar".
Se ganó, mediante la intimidación, el apoyo que lo llevaría a ser electo como Senador por el movimiento Alternativa Liberal. De esta forma, en su mejor momento logró acumular gran influencia en múltiples estamentos legales, civiles, económicos, religiosos y sociales de Medellín y del país.
Pero su "pantalla" empezó a derrumbarse en 1983, cuando el periódico El Espectador publicó una serie de notas que revelaban lo que realmente se ocultaba detrás de Pablo Escobar. El Congreso, que en un principio mostró una actitud vacilante, le quitó su inmunidad parlamentaria, y se abrió el camino para que las autoridades empezaran a perseguirlo (vale decir que el director del diario El espectador fue asesinado luego de eso).
Se entregó a la justicia colombiana en junio de 1991, con la condición de no ser extraditado a los Estados Unidos (para lo cual se realizó una reforma a la Constitución de Colombia). Fue recluido en "La Catedral", una cárcel dotada con todo tipo de lujos y desde donde siguió delinquiendo. El 20 de julio de 1992 se fugó tranquilamente, tras haberse enterado de que iba a ser trasladado de prisión.
Tras la fuga de Escobar, las autoridades colombianas crearon el "Bloque de Búsqueda", un cuerpo conformado por la Policía Nacional, el ejército y los cuerpos antidroga de Estados Unidos. El Bloque de Búsqueda se dio a la tarea de localizar a Escobar hasta que, después de un año y cuatro meses de intensas labores de inteligencia, el 2 de diciembre de 1993, consiguió rastrear dos llamadas que Escobar le hizo a su hijo. Al estar acorralado intentó escapar, pero fue muerto por uno de los oficiales de la policía, junto a uno de sus sicarios alias "Limón". No obstante, de su muerte existen varias hipótesis, incluso está la hipótesis de que no estaría muerto.
La muerte de Escobar generó distintas reacciones: su familia y sus protegidos lloraron su muerte, y a su entierro asistieron miles de personas, en su mayorías de los barrios pobres de Medellín. Pero la prensa y el gobierno lo consideraron un triunfo en la lucha contra las drogas y el principio del fin del tráfico de estupefacientes, lo cual no fue así.
Al momento de su muerte, la revista Semana de Bogotá describía así la huella que marcaba en la historia de Colombia: "No dejó gobernar a tres presidentes. Transformó el lenguaje, la cultura, la fisonomía y la economía de Medellín y del país. Antes de Pablo Escobar los colombianos desconocían la palabra sicario. Antes de Pablo Escobar Medellín era considerada un paraíso. Antes de Pablo Escobar, el mundo conocía a Colombia como la Tierra del Café. Y antes de Pablo Escobar, nadie pensaba que en Colombia pudiera explotar una bomba en un supermercado o en un avión en vuelo. Por cuenta de Pablo Escobar hay carros blindados en Colombia y las necesidades de seguridad modificaron la arquitectura. Por cuenta de él se cambió el sistema judicial, se replanteó la política penitenciaria y hasta el diseño de las prisiones, y se transformaron las Fuerzas Armadas. Pablo Escobar descubrió, más que ningún antecesor, que la muerte puede ser el mayor instrumento de poder."