21 abr. 2011

VICTOR JARA- Una voz inmortal

Víctor Jara fue un cantautor, director teatral, investigador del folclore y de los instrumentos indígenas, actor, dramaturgo y libretista, pero alcanzó la mayor trascendencia como compositor y cantante popular. Hoy en día, a casi cuarenta años de su muerte, es reconocido como uno de los más importantes artistas chilenos y es reconocido mundialmente por su talento y su lucha por los derechos humanos.

Víctor nace en Chillán el 28 de Septiembre de 1932 en medio de una familia campesina: Manuel, inquilino, y Amanda, cantora popular. Su infancia transcurre en Lonquén donde, por causa de las necesidades familiares, Víctor se vio obligado desde niño a ayudar a la familia en los trabajos del campo. Influenciado por su madre, tomó también contacto a temprana edad con la música, además de asistir al colegio. Su juventud la vivió principalmente en Santiago, en la población Nogales, donde se trasladaron una vez que su padre los abandonó.

A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Dos años después de su ingreso, abandonó el seminario al comprobar su falta de vocación. Tras dejar el seminario, prestó el servicio militar.

En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa época conoció a otra eminencia del folklore chileno, Violeta Parra, que lo acogió como discípulo. En 1960 recibió el título de director teatral y pasó a formar parte del directorio del Instituto del Teatro de dicha casa de estudios. Dirigió varias obras de teatro y obtuvo el Premio Laurel de Oro como mejor director del año. En 1967 fue invitado a Gran Bretaña, donde recibió otro premio por su dirección teatral. Estando allí compuso una de sus canciones más conocidas, Te recuerdo Amanda, dedicada a sus padres Amanda y Manuel. 

En 1967 publicó su primer álbum musical, titulado Víctor Jara. Su segundo álbum, Pongo en tus manos abiertas (1969), coincidió con el respaldo que prestó a la candidatura de la Unidad Popular de Salvador Allende como militante de las Juventudes Comunistas. En 1970 publicó Canto libre, El derecho de vivir en paz y La población, creaciones de gran belleza y fuerza poética que lo convirtieron en uno de los máximos exponentes del resurgimiento y la innovación de la canción popular en Latinoamérica.

Sus canciones trataban sobre su pueblo y sus problemas, en la línea de los cantautores de la época; con todo, su éxito internacional las llevó más allá de su Chile natal para ser cantadas en cualquier manifestación progresista o concentración universitaria de otros tantos países.

Durante el período de gobierno de Allende fue nombrado embajador cultural del gobierno, en cuyo cargo desarrolló una amplia labor hasta la fecha de su muerte. Además trabajó como compositor de música para continuidad en Televisión Nacional de Chile (TVN) de 1972 a 1973, e investiga y recopila testimonios en Hermida de la Victoria, en los cuales basaría su disco La población. También viaja a la URSS y a Cuba, dirige el homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nóbel y toma parte en los trabajos voluntarios para impedir la paralización del país causada por la huelga de camioneros.

Fuertemente comprometido con su entorno político, su compromiso acabó costándole la vida. Tras el golpe de estado del entonces general Augusto Pinochet, acaecido el 11 de septiembre de 1973, se encerró con otros universitarios en la Universidad Técnica del Estado (actual USACH), en Santiago, para mostrar su repudio y voluntad de resistir; sin embargo, el ejército tomó pronto las instalaciones y llevó prisionero a Jara. Fue torturado varios días. Numerosos testimonios señalan que a Jara lo torturaron durante horas, le golpean las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y lo obligaron así a tocar guitarra. Finalmente fue asesinado.

En 1990 la “Comisión de Verdad y Reconciliación” determinó que Víctor Jara fue acribillado con 44 disparos el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile y que fue arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano. Cuando encontraron el cuerpo fue llevado al depósito de cadáveres, donde le asignaron las siglas "NN", y donde más tarde sería identificado por su esposa. Su cuerpo fue enterrado semi clandestinamente en el Cementerio General. 

En septiembre de 2003, al cumplirse treinta años del golpe militar, a modo de homenaje, el gobierno chileno rebautizó al estadio Chile, donde fue asesinado, con el nombre de “Estadio Víctor Jara”.

Al reabrirse el caso de su muerte sus restos fueron exhumados y posteriormente vueltos a enterrar en el Cementerio General el año 2009, pero esta vez con un funeral abierto, masivo y lleno de homenajes y muestras de afecto por parte del pueblo chileno.

El legado de Víctor Jara es simplemente impresionante. Reciben su nombre distintas edificaciones a lo largo de Chile; entre ellas, la más simbólica y relevante es el Estadio Víctor Jara, ex Chile. También frente a la Plaza Brasil se encuentra el Galpón Víctor Jara. Desde el año 1993 existe la Fundación Víctor Jara, una organización sin fines de lucro, se ha hecho cargo de los derechos de autor de Víctor, para organizar y difundir de manera apropiada y artísticamente válida los distintos trabajos del director y cantautor, ya sea por iniciativa propia o por iniciativas de terceros.

Existe una enorme cantidad de bandas y cantautores de los más diversos estilos que han escrito canciones ya sea versionando sus canciones, mencionando a Víctor Jara, o hablando de su vida. Esta lista podría crecer enormemente, pues en la actualidad no se detiene, y agrupaciones tanto nuevas como ya reconocidas continúan haciendo homenajes de Víctor. Por ejemplo, está Ángel Parra, Los Miserables, Serrat, Los Fabulosos Cadillacs, León Greco, Fermín Muguruza y un innumerable etcétera. 

Victor Jara, una voz valiente... una voz para siempre.

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