19 de jun. de 2011

MARCELO RÍOS- El chino


Marcelo Ríos es sin lugar a dudas el tenista más talentoso de la historia del deporte chileno y, por qué no decirlo, del mundial. Es el único tenista del mundo en llegar al número uno mundial en juniors, adultos y senior, además de ser el primer Iberoamericano en llegar al Top 1 de la ATP. Gracias a todo esto, fue distinguido por la Dirección General de Deportes y Recreación como el "Mejor Deportista Chileno del Siglo XX”.


La carrera de Marcelo Ríos estuvo marcada por ser brillante pero corta. El deambular entre las constantes lesiones, el gusto por la diversión nocturna, la merma motivacional luego de alcanzar el N°1 y su difícil caracter, terminaron de forma anticipada su carrera. En ésta conquistó 18 títulos y llegó a 13 finales en el tour de la ATP. Su juego se caracterizó por realizar un tenis de muy alto nivel y talento, con ángulos impresionantes, colocaciones perfectas y una especial habilidad para crear cambios de velocidad. Si embargo, cuando las cosas no le salían como él quería tenía bruscas bajadas anímicas y desconcentraciones, llegando a perder partidos que tenía casi abrochados por desconcentraciones debidas simplemente a un golpe malo o un error arbitral.

Pero Marcelo Ríos no sólo ha dado que hablar dentro de la cancha, sino que también fuera de ella debido a su conflictiva personalidad. Aquí un recuento de la vida de “el  chino”.


Marcelo Ríos nació en Santiago el 26 de diciembre de 1975 en Santiago, Chile.  Fue el cuarto integrante de la familia que conformaban Jorge Ríos, Alicia Mayorga y su hermana Paula. A los nueve años ya tomaba clases de tenis en el Sport Francés, pese a que, en ese entonces, no poseía las condiciones físicas suficientes: era demasiado delgado y bajo (mide solo 1.75m). Sin embargo, desde el principio llamó la atención por su facilidad para el juego. Era ambicioso, mostraba una mezcla perfecta entre creatividad y rebeldía, lo que le permitía intentar siempre jugadas distintas, golpes dignos de un jugador experimentado.


Rebelde desde sus inicios, no le gustaba ir al colegio, más bien se convirtió en un obsesivo del tenis y un pésimo estudiante.


A principios de 1988 se fue a entrenar al Club Deportivo Universidad Católica. Dos años después ingresó al rancho de Hans Gildemeister. En ese momento conoció a Manuel Astorga, preparador físico y uno de los grandes artífices de su éxito.


Ríos, a pesar de la oposición inicial de sus padres, dejó el colegio y se inscribió en el Athletic Study Center, dispuesto a dedicar su vida al tenis. Jorge Ríos, su padre, accedió, pero le exigió resultados.

En 1990, luego de quedar en evidencia las grandes condiciones del joven Marcelo, él junto a su familia, deciden mudarse a Florida, Estados Unidos, para entrenar en la academia de Nick Bollettieri, un experimentado buscador de talentos, responsable de los inicios de Pete Sampras, Andre Agassi y Jim Courier.

Hacia 1992 Marcelo fue alcanzando una a una las metas propuestas. Vicecampeón en la Copa Milo Internacional, campeón nacional, campeón del Satélite Chile y vicecampeón del US Open en dobles, junto a Gabriel Silberstein. Todo esto en categoría junior.

Marcelo explotó en 1993. Ese año ganó la Copa Milo, El US Open, el abierto de Japón y el torneo Eddie Herr, además del vicecampeonato en la Sunshine Cup y los cuartos de final del Orange Bowl. Resultado: Terminó la temporada como el número uno del mundo en Juniors.
Rápidamente llamó la atención de la prensa y los jugadores del circuito. En Chile, el “fenómeno Ríos” comenzó a crecer, sobre todo entre los jóvenes, a quienes les llamaba la atención su frase típica "no estoy ni ahí", con la cual dejaba clara su postura frente a la vida. A él lo único que le interesaba era jugar al tenis y pasarla bien.


 En 1994, ya como profesional, comienza a adquirir fama internacional tras su participación en el torneo de Roland Garros, cuando en segunda ronda y con tan solo 18 años, se encontró con el gigante Pete Sampras, para muchos el mejor tenista de todos los tiempos, dándole dura batalla al perder por 6-7, 6-7 y 4-6. Su gran habilidad con la mano izquierda, su irreverencia casi al borde de la pedantería y su aspecto novedoso (utilizaba pelo largo y la gorra con la visera hacia atrás) llamaron la atención de los medios especializados, siendo éste su primer paso al estrellato internacional.


En mayo de 1995 logra su primer título adulto en el Torneo de Bolonia. Con solo 19 años Marcelo explotaba en el circuito profesional demostrando su inmenso talento. Ese año ganaría otros títulos y además alcanzaría la final del torneo ATP de su Santiago natal. De esta manera Marcelo terminaría el año como N°25 del mundo y ya ubicado dentro de la élite del tenis mundial.

En 1996 Marcelo lograría tener grandes actuaciones pero ahora en torneos de categoría Masters Series. Alcanzaría los cuartos de final en los Masters de Sttutgart y Roma y las semifinales en los Masters de Indian Wells, Monte Carlo y Canadá. También lograría un nuevo título en Sankt Polten, Austria. Nuevamente alcanzaría la final de Santiago constituyendo así una especie de maldición que le impedía ganar de local y con su público. También alcanzaría las finales de Barcelona y Scottsdale. Durante gran parte del año Marcelo lograría estar dentro de los Top Ten, siendo el primer chileno en la historia en lograrlo. Terminó el año en el lugar número 11.

En 1997 “el chino” alcanzaría por primera vez los cuartos de final en un torneo de Grand Slam, en el Abierto de Australia y nuevamente en el US Open. Además vendría su primer gran triunfo al ganar la final del torneo Super 9 de Monte Carlo. Marcelo Ríos terminaría el año por primera vez como Top Ten en el puesto N°10 y alcanzando durante el año hasta el lugar N°6.

Su fama como jugador extremadamente talentoso y a la vez irreverente, desenfadado, ya comenzaban a ganar adeptos y contrarios en todo el mundo del tenis. Hablaba poco con la prensa y cuando lo hacía era en un tono tan relajado que rozaba la indiferencia. Ganó el “PREMIO LIMÓN” al jugador más desagradable en varios torneos.


El año 1998 destacaría por representar la cúspide en la carrera de Marcelo, quien alcanzaría el número 1 del mundo demostrando un nivel de juego brillante. Ese año Ríos se alzaría con 7 títulos, entre ellos 3 Masters Series. 


Uno de los partidos más polémicos de su carrera sería su primera final de un Grand Slam, el Abierto de Australia, en la que cayó ante el checo Petr Korda, quien meses después sería sancionado por la ATP al dar positivo en una prueba de dopaje. La federación de tenis sancionó al checo por un año, en uno de los mayores escándalos de la historia del tenis. Otra polémica fue que posteriormente salió a la luz que el Chino habría estado celebrando la noche anterior hasta altas horas de la madrugada, lo que habría mermado eventualmente su nivel en el partido (Con Korda dopado y Ríos con “la caña”, poco se podía hacer).

Ríos estaba convertido en una tromba. Torneo que jugaba, torneo que ganaba. Su talento parecía no tener límites y casi sin darse cuenta ya estaba en el número 2 del ranking mundial. Sin embargo, la consagración definitiva llegaría en el Super 9 de Key Biscayne, Estados Unidos, de la mano de su entrenador Larry Stefanki. Si Ríos ganaba el torneo, el número 1 del mundo sería para él, arrebatándole el puesto a Pete Sampras, quien ostentaba una racha de 102 semanas consecutivas como número uno y cinco años finalizando como líder de temporada. Tarea nada fácil para Marcelo, considerando que entre otros tuvo que enfrentar a los gigantes Tommy Haas, Goran Ivanišević y Thomas Enqvist. En una espectacular final, el 29 de marzo de 1998, Ríos superaba al local y legendario Andre Agassi, por parciales de 7-5, 6-3 y 6-4. El chino ya era TOP 1.


En Chile, miles de personas salían a las calles a celebrar el triunfo del primer deportista chileno en alcanzar el número uno mundial de su especialidad. Para su llegada al país se organizó una multitudinaria recepción en la que Ríos apareció junto al presidente Eduardo Frei saludando desde el balcón de La Moneda frente a más de diez mil personas.



Luego vendrìan las leiones, principalmente a la espalda, que comenzaron a aquejarlo cada vez con mayor frecuencia y que comenzaron a hacerlo caer en el ranking. Cada año jugaba menos partidos y frecuentemente debía retirarse en medio de los juegos por molestias en su espalda. Fernando González, luego de años de dominio del "Chino" lograría arrebatarle el número 1 de Chile. Para aquello se organizó un partido de exhibición entre Ríos y González, partido que ganó el Chino inapelablemente. En las declaraciones a la prensa Ríos declaró "Felicitaciones al número uno de Chile".

Hasta que llegó el año 2004, año que anunció su retiro del profesionalismo . 

Los últimos logros en su carrera fueron llegar con Chile al grupo mundial de la copa Davis, ganar la Copa del mundo por equipos junto a Fernando Gonzalez y Nicolás Massú, y la medalla de plata en los juegos panamericanos.

Después de un 2005 sabático, en 2006, a los 30 años, decide volver al tenis profesional, ingresando al exclusivo circuito de veteranos, elATP Champions Tour. El primer torneo de la temporada se desarrolló en Doha, Qatar, donde obtuvo el campeonato. A la siguiente semana repitió, ganando esta vez la corona en Hong Kong, donde doblegó en la final al también ex N°1 del mundo Thomas Muster. Ríos ganaría de forma consecutiva seis torneos más. Finalmente, Ríos terminaría la temporada senior como N°1 del mundo de la categoría y con una racha de 25 victorias consecutivas, logrando el record de ser el único jugador en la historia en ser N°1 del mundo como juvenil, profesional y veterano.
  
En su vida personal también ha pasado de todo. El año 2001 tuvo una hija llamada Constanza junto a su primera esposa Giulana Sotela. Luego se divorciaría y volvería a casar en 2005 con la modelo María Eugenia "Quenita" Larraín. Con ella tuvo una breve relación de apenas cinco meses y un escandaloso y mediático quiebre. Marcelo declararía posteriormente que su matrimonio con la modelo era "el peor error de su vida". Actualmente está casado con la relacionadora pública Paula Pavic, con quien tiene 2 hijas, Isidora y Colomba.


Desde su retiro, además de jugar como veterano, Marcelo se ha dedicado a administrar sus finanzas y ocasionalmente a comentar tenis en radio y televisión.

Curiosidades: 

Ríos tiene el récord de ser el único tenista de la historia en haber sido el N°1 del mundo en las categorías de junior, profesional y senior.

Fue el primer iberoamericano en alcanzar al N°1 del ranking mundial.


Ha sido el tenista N°1 del mundo de menor estatura con 1,75 metros.



Fue el primer jugador en la historia en ganar los tres Masters Series en arcilla (Montecarlo, Roma y Hamburgo). Sólo Rafael Nadal y Gustavo Kuerten lo han vuelto a lograr.


En el Torneo de Los Ángeles de 1997 fue descalificado y multado con 5.000 dólares por decirle "fuck you" al árbitro del encuentro.

Mónica Seles lo acusó de decirle "move your fat ass", aunque él lo ha negado.


En un confuso incidente, atropelló a su preparador físico Manuel Astorga, dejándolo gravemente lesionado en un pie. Luego de esto, Astoga fue despedido como preparador físico.


Cuando estuvo N°1, un reportero argentino le hizo una pregunta intentando comparar sus logros con los de otro destacado tenista latinoamericano, el argentino Guillermo Vilas. Marcelo Rios contesto: "Lo único que sé de Vilas es que él fue N°2 del mundo y yo soy N°1".

En los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, fue elegido por la delegación chilena como el abanderado nacional en la ceremonia de apertura. Sin embargo, él rehusó a último minuto de hacerlo alegando de que sus padres no habían sido invitados a la ceremonia por la delegación. Nicolás Massú tomó su lugar.


Luego de que una revista publicara fotos de él bailando sensualmente con una mujer en una discoteque de París, su novia Guiliana Sotela terminó con él. Luego, durante una conferencia de prensa leyó una carta pidiendo perdón a Giuliana y terminó en lágrimas.

El año 2001 en Roma, fue arrestado por golpear en la nariz a un taxista y luego pelear con el policía que lo intentaba arrestar.

En nuestro país ha generado también varios escándalos, como hacer un "cara pálida" a la prensa que lo paprazeaba en una fiesta privada.
En Wimbleddon, el torneo sobre césped más importante del mundo, se le preguntó en la conferencia tras su derrota su opinión sobre el torneo, a lo que èl respondió "El pasto es para las vacas".