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18 ago 2011

VIOLETA PARRA - una artista inigualable

Al preguntar acerca del aporte de Violeta Parra a la música chilena sólo hay una opción de respuesta: inconmensurable. Es que esta artista chilena es clave en la historia de nuestra música folklórica, reconocida y homenajeada en todo el mundo. Violeta fue una artista en todo el sentido de la palabra: fue cantautora, pintora, recopiladora, escultora, bordadora y ceramista. Hoy nos toca recordarla aquí en Biografías Pop.

Violeta del Carmen Parra Sandoval nació en San Carlos, cerca de Chillán, octava región de Chile, el 4 de octubre de 1917. Su padre era profesor de música y su madre una campesina guitarrera y cantora. Junto a sus herman@s formó el clan de la familia Parra, que no es más que un grupo de hermanos donde todos resultaron ser artistas, como Roberto Parra, Lalo Parra o el gran Nicanor Parra.

Su padre era muy talentoso, pero estaba borracho la mayor parte del tiempo, por lo que el verdadero pilar de la familia pasó a ser su madre. Su infancia fue muy humilde y llena de enfermedades, como la viruela, que le dejaría marcas en su cara para siempre.

Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, mientras que a los 12 compuso sus primeras canciones. Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, pero abandonó los estudios y tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles.

Los problemas económicos se agravaron en gran parte, cuando su padre falleció en 1931. Violeta se fue a vivir a Santiago a los 15 años, invitada por su hermano Nicanor, que estaba estudiando allí. Retomó los estudios, pero los abandonó ya que lo suyo era crear y no aprender lecciones. Se presentó en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra. Hicieron de este trabajo una fuente de ingresos.

En 1938 se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda, con quien tuvo dos hijos, que también se convirtieron en importantes músicos: Ángel e Isabel (ambos usaron el apellido materno en el ambiente artístico). El matrimonio vivió en Valparaíso, pero no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto de Violeta, quien cantaba en botes del puerto, se presentaba en radios y se había unido a un grupo de teatro. Finalmente se separan en 1948, a pesar de estar embarazada de quien sería su hija Carmen Luisa Cereceda Parra.

En 1949 se casa con Luis Arce y en 1952 nace su hija Rosita Clara. En la misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda. El dúo funcionó de manera constante hasta 1953.

A partir de 1952, Violeta, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórica. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Esta labor de recopilación está plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en un libro (Cantos Folclóricos Chilenos) y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeón.

En 1954 mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, y ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, que le permitió viajar a Polonia, donde además recorre la Unión Soviética, tiene contactos con artistas e intelectuales europeos y Europa permaneciendo dos años en Francia. Graba aquí sus primeros LP con canciones originales, como los exitosos "Casamiento de Negros" y "Qué Pena Siente el Alma".



Sin embargo, estando en París llegaron las malas noticias de la muerte de su hija Rosita Clara. En 1958 regresó a Chile, y posiblemente para sobreponerse a la tragedia, su actividad artística se multiplicó, lanzando un disco tras otro e incluyendo una crítica social que incluso la llevó a la censura en algunos lugares. Temas como Arriba quemando el sol y Por qué los pobres no tienen pertenecen a esta etapa.

Ese mismo año comienza a trabajar con la cerámica y comienza a bordar arpilleras. Viaja al norte invitada por la universidad donde organiza recitales, cursos de folklore, escribe y pinta.

En 1961 Violeta inicia una gira acompañada de sus hijos invitada al Festival de la Juventudes en Finlandia. Viajan por la URSS, Alemania, Italia y Francia donde permanecen en Paris por tres años. Actúan en locales y en programas para radio y televisión. Sus textos más combativos surgieron en esta época, como Miren Cómo Sonríen y Arauco Tiene una Pena.

En 1964, la chilena logró una marca histórica al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente en el famoso museo del Louvre, en París. Escribió también un libro (Poesía Popular de Los Andes) y la televisión de Suiza filmó un documental sobre su trabajo (Violeta Parra, Bordadora chilena), que se constituyó en una de las escasas fuentes audiovisuales que hoy se conservan de la artista.

En este período forjó una firme relación junto al musicólogo y antropólogo suizo Gilbert Favré, el gran amor de su vida, y destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor.

Retorna a Chile en 1965 y canta con sus hijos en la Peña de Los Parra, en la calle Carmen 340 en Santiago. Instaló una gran carpa en la comuna de La Reina, con el plan de convertirla en un importante centro de cultura folclórica, junto con sus hijos Ángel e Isabel, y los folcloristas Patricio Manns y Víctor Jara, entre otros. A pesar de su bello sueño de convertir la carpa en un referente para la cultura de Chile, la respuesta no fue muy motivadora, y el público no la apoyó.



Por entonces también termina definitivamente con Gilvert Favre, quien se marchó a Bolivia. (De aquí se inspiró para crear su obra Run run se fue pal norte) Violeta viajó a verlo, pero lo encontró casado. Su estado anímico tuvo un fuerte bajón del que nunca se pudo recuperar. Todo esto se sumó a su decepción por el bajo apoyo del público a iniciativa de crear la carpa como centro folklórico del país.

Las últimas canciones que escribió se reunieron en el notable disco Las Últimas Composiciones, lanzado ese mismo año, grabado junto a sus hijos y que incluye sus himnos Gracias a la Vida y Volver a los 17.

El 5 de febrero de 1967, a los 49 años de vida, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina.

Violeta dejó un enorme legado artístico y musical, siendo versionada por una innumerable cantidad de músicos chilenos, entre los que se cuentan Víctor Jara, Quilapayún, Patricio Manns, Los Jaivas, Inti Illimani, un tributo rock producido por Álvaro Henríquez y con la participación de artistas como Los Bunkers, Pettinellis, Lucybell, Javiera Parra (su nieta), Chancho en Piedra y Juanita Parra (baterista de Los Jaivas). Fuera de Chile Violeta ha sido interpretada por destacados artistas como Mercedes Sosa, Charly García, León Gieco, Fito Páez, Pedro Aznar, Caetano Veloso, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez e incluso bandas rockeras como Faith no more, y un importante etcétera.

Para algunos puede resultar paradójico que quien escribió el himno a la vida Gracias a la vida, un año después haya apagado su propia vida para siempre. Pero Violeta era así; inquieta, siempre buscando llegar más allá y nunca conforme con lo que tenía. Actualmente está en cartelera de los mejores cines de Chile la película de Andrés Wood titulada Violeta se fue a los cielos, inspirada en su vida y con un enorme éxito de taquilla, demostrando que el pueblo chileno no ha olvidado a Violeta y seguramente nunca lo hará.


21 abr 2011

VICTOR JARA- Una voz inmortal

Víctor Jara fue un cantautor, director teatral, investigador del folclore y de los instrumentos indígenas, actor, dramaturgo y libretista, pero alcanzó la mayor trascendencia como compositor y cantante popular. Hoy en día, a casi cuarenta años de su muerte, es reconocido como uno de los más importantes artistas chilenos y es reconocido mundialmente por su talento y su lucha por los derechos humanos.

Víctor nace en Chillán el 28 de Septiembre de 1932 en medio de una familia campesina: Manuel, inquilino, y Amanda, cantora popular. Su infancia transcurre en Lonquén donde, por causa de las necesidades familiares, Víctor se vio obligado desde niño a ayudar a la familia en los trabajos del campo. Influenciado por su madre, tomó también contacto a temprana edad con la música, además de asistir al colegio. Su juventud la vivió principalmente en Santiago, en la población Nogales, donde se trasladaron una vez que su padre los abandonó.

A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Dos años después de su ingreso, abandonó el seminario al comprobar su falta de vocación. Tras dejar el seminario, prestó el servicio militar.

En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa época conoció a otra eminencia del folklore chileno, Violeta Parra, que lo acogió como discípulo. En 1960 recibió el título de director teatral y pasó a formar parte del directorio del Instituto del Teatro de dicha casa de estudios. Dirigió varias obras de teatro y obtuvo el Premio Laurel de Oro como mejor director del año. En 1967 fue invitado a Gran Bretaña, donde recibió otro premio por su dirección teatral. Estando allí compuso una de sus canciones más conocidas, Te recuerdo Amanda, dedicada a sus padres Amanda y Manuel. 

En 1967 publicó su primer álbum musical, titulado Víctor Jara. Su segundo álbum, Pongo en tus manos abiertas (1969), coincidió con el respaldo que prestó a la candidatura de la Unidad Popular de Salvador Allende como militante de las Juventudes Comunistas. En 1970 publicó Canto libre, El derecho de vivir en paz y La población, creaciones de gran belleza y fuerza poética que lo convirtieron en uno de los máximos exponentes del resurgimiento y la innovación de la canción popular en Latinoamérica.

Sus canciones trataban sobre su pueblo y sus problemas, en la línea de los cantautores de la época; con todo, su éxito internacional las llevó más allá de su Chile natal para ser cantadas en cualquier manifestación progresista o concentración universitaria de otros tantos países.

Durante el período de gobierno de Allende fue nombrado embajador cultural del gobierno, en cuyo cargo desarrolló una amplia labor hasta la fecha de su muerte. Además trabajó como compositor de música para continuidad en Televisión Nacional de Chile (TVN) de 1972 a 1973, e investiga y recopila testimonios en Hermida de la Victoria, en los cuales basaría su disco La población. También viaja a la URSS y a Cuba, dirige el homenaje a Pablo Neruda por la obtención del Premio Nóbel y toma parte en los trabajos voluntarios para impedir la paralización del país causada por la huelga de camioneros.

Fuertemente comprometido con su entorno político, su compromiso acabó costándole la vida. Tras el golpe de estado del entonces general Augusto Pinochet, acaecido el 11 de septiembre de 1973, se encerró con otros universitarios en la Universidad Técnica del Estado (actual USACH), en Santiago, para mostrar su repudio y voluntad de resistir; sin embargo, el ejército tomó pronto las instalaciones y llevó prisionero a Jara. Fue torturado varios días. Numerosos testimonios señalan que a Jara lo torturaron durante horas, le golpean las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y lo obligaron así a tocar guitarra. Finalmente fue asesinado.

En 1990 la “Comisión de Verdad y Reconciliación” determinó que Víctor Jara fue acribillado con 44 disparos el 16 de septiembre de 1973 en el Estadio Chile y que fue arrojado a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano. Cuando encontraron el cuerpo fue llevado al depósito de cadáveres, donde le asignaron las siglas "NN", y donde más tarde sería identificado por su esposa. Su cuerpo fue enterrado semi clandestinamente en el Cementerio General. 

En septiembre de 2003, al cumplirse treinta años del golpe militar, a modo de homenaje, el gobierno chileno rebautizó al estadio Chile, donde fue asesinado, con el nombre de “Estadio Víctor Jara”.

Al reabrirse el caso de su muerte sus restos fueron exhumados y posteriormente vueltos a enterrar en el Cementerio General el año 2009, pero esta vez con un funeral abierto, masivo y lleno de homenajes y muestras de afecto por parte del pueblo chileno.

El legado de Víctor Jara es simplemente impresionante. Reciben su nombre distintas edificaciones a lo largo de Chile; entre ellas, la más simbólica y relevante es el Estadio Víctor Jara, ex Chile. También frente a la Plaza Brasil se encuentra el Galpón Víctor Jara. Desde el año 1993 existe la Fundación Víctor Jara, una organización sin fines de lucro, se ha hecho cargo de los derechos de autor de Víctor, para organizar y difundir de manera apropiada y artísticamente válida los distintos trabajos del director y cantautor, ya sea por iniciativa propia o por iniciativas de terceros.

Existe una enorme cantidad de bandas y cantautores de los más diversos estilos que han escrito canciones ya sea versionando sus canciones, mencionando a Víctor Jara, o hablando de su vida. Esta lista podría crecer enormemente, pues en la actualidad no se detiene, y agrupaciones tanto nuevas como ya reconocidas continúan haciendo homenajes de Víctor. Por ejemplo, está Ángel Parra, Los Miserables, Serrat, Los Fabulosos Cadillacs, León Greco, Fermín Muguruza y un innumerable etcétera. 

Victor Jara, una voz valiente... una voz para siempre.