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12 oct 2011

NICANOR PARRA - El Anti Poeta



Al escuchar el concepto “Antipoesía” se nos viene a la cabeza inmediatamente el nombre de Nicanor Parra. Este poeta chileno, uno de los más grandes de las letras del país y del mundo, es nuestro invitado hoy en Biografías Pop.


Nicanor nació en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, en 1914, en el seno de una modesta familia. Creció en un ambiente artístico, ya que su padre, también llamado Nicanor Parra, era profesor primario y músico, y su madre, Rosa Clara Sandoval Navarrete, "tejedora y modista de origen campesino, también tenía aficiones artísticas y solía cantar canciones folclóricas”. Nicanor fue el hijo mayor, pero sus hermanos y hermanas menores también resultaron ser artistas en distintos rubros, como Violeta Parra, la tremenda artista, cantante, música, tejedora, recopiladora, escultora y poeta; Roberto Parra, cuequero y dramaturgo y el recientemente fallecido Lalo Parra.


Hasta el Quinto Año de Humanidades estudió en Chillán. En 1932 se trasladó a Santiago para terminar la educación secundaria en el Internado Nacional Barros Arana gracias a una beca de la Liga de Estudiantes Pobres. Los estudios superiores los realizó en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, donde estudió Matemáticas y Física, aunque también pasó por Ingeniería, Derecho e Inglés.


Si bien Nicanor era un destacado estudiante, su real pasión siempre fueron las letras. Es así como inició su labor literaria en 1937, con la publicación del libro de poemas Cancionero sin nombre (aunque ya en 1935 había aparecido el cuento Gato en el camino, en “La Revista Nueva”). El Cancionero sin nombre fue relegado por el propio autor a su prehistoria poética y no representa el estilo y la estética que haría famoso a Nicanor en todo el mundo. (Sin embargo, con este libro le alcanza para obtener por primera vez el premio Municipal de Literatura de Santiago.) Ese mismo año regresa a Chillán a trabajar como profesor primario en la escuela donde él había estudiado.




Durante los años 40s y principios de los 50s, Parra se dedicaría a labores de docencia en la Universidad de Chile y a viajar becado a perfeccionarse en física y matemáticas a Estados Unidos e Inglaterra. Todo esto le dejaría poco tiempo para dedicar a la literatura.


Vuelve a Chile en 1951, casado con Inga Palmen, de nacionalidad sueca. En los Anales de la Universidad de Chile aparece una selección de sus primeros antipoemas. Luego, en 1952 realiza nuevos avances en la poesía no tradicional, montando junto a Enrique Lihn, Alejandro Jodorowsky y otros autores, la poesía-mural quebrantahuesos, hecha con recortes de diarios.


Hasta que en 1954 aparece Poemas y Antipoemas, su segundo libro y primera obra de arte, que produjo un corte radical en la poesía chilena e hispanoamericana, y marcó la fundación de la ANTIPOESÍA. Además, le permitió ganar por segunda vez el premio Municipal de Literatura de Santiago.


La antipoesía marcaba una ruptura total con la poesía tradicional, planteaba una reacción contra la función metafísica de la poesía y su sacralización y se adhería a una línea fundamentalmente anti romántica, comprometida políticamente y desmitificadora. Abandonaba la sintaxis y la métrica, dejaba atrás el lenguaje críptico y alegórico reemplazándolo por un lenguaje común y corriente (al menos en apariencia), cotidiano, lleno de humor, ironía, folclore. Como el mismo poeta lo diría en su “Manifiesto”, la antipoesía pretendía “bajar a los poetas del Olimpo” y llevar la poesía a todos, no sólo a intelectuales y letrados.

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.



(Manifiesto, fragmento)

Desde entonces Nicanor es conocido mundialmente como el Anti poeta, título que asume y reafirma con cada publicación.


La década de 1960 fue especialmente activa en cuanto al número de publicaciones de Parra y brillante por sus aciertos: Versos de salón (1962), Manifiesto (1963), Canciones rusas (1967), Obra gruesa (1969). Ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura, premio que le consagró definitivamente.


Pero Nicanor no se limitó a escribir antipoesía. También inauguró los Artefactos (1972), un “libro” en forma de caja que contenía postales en la que se mezclaba y oponían palabra e imagen.


Nicanor ha sido nominado muchas veces al Premio Nobel de Literatura, pero nunca lo consiguió (hasta ahora al menos), pero sí ha obtenido un sin fin de reconocimientos en Chile y el mundo entero como los ya mencionados Municipal de Santiago y Nacional de Literatura, el Premio del sindicato de escritores de Chile, el X premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana y el Premio Internacional Juan Rulfo, una especie de premio Nobel de la Literatura Latinoamericana.


Las obras de Nicanor Parra también han sido expuestas de manera visual en Chile, España y Estados Unidos, como su mediática exposición en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, donde ahorcó a todos los ex presidentes de Chile.



A sus 97 años de edad Nicanor goza de buena salud en lo físico y en lo literario, sigue publicando y traduciendo obras literarias. Vive tranquilamente en su casa en Las Cruces (Litoral central) y muy rara vez da una entrevista, manteniendo su tendencia a mantenerse alejado de los Medios. Hace poco se estrenó en el cine y en TV el documental “Retrato de un antipoeta” inspirado en su vida y obra, lo que demuestra su total vigencia. Esperemos que a este genio se le brinden todos los honores posibles mientras aún viva. Gracias, Nicanor.


Enlaces recomendados:
1- Poemas de Nicanor Parra
2- Nicanor Parra para niños

18 ago 2011

VIOLETA PARRA - una artista inigualable

Al preguntar acerca del aporte de Violeta Parra a la música chilena sólo hay una opción de respuesta: inconmensurable. Es que esta artista chilena es clave en la historia de nuestra música folklórica, reconocida y homenajeada en todo el mundo. Violeta fue una artista en todo el sentido de la palabra: fue cantautora, pintora, recopiladora, escultora, bordadora y ceramista. Hoy nos toca recordarla aquí en Biografías Pop.

Violeta del Carmen Parra Sandoval nació en San Carlos, cerca de Chillán, octava región de Chile, el 4 de octubre de 1917. Su padre era profesor de música y su madre una campesina guitarrera y cantora. Junto a sus herman@s formó el clan de la familia Parra, que no es más que un grupo de hermanos donde todos resultaron ser artistas, como Roberto Parra, Lalo Parra o el gran Nicanor Parra.

Su padre era muy talentoso, pero estaba borracho la mayor parte del tiempo, por lo que el verdadero pilar de la familia pasó a ser su madre. Su infancia fue muy humilde y llena de enfermedades, como la viruela, que le dejaría marcas en su cara para siempre.

Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, mientras que a los 12 compuso sus primeras canciones. Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, pero abandonó los estudios y tuvo que trabajar en el campo para ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, pueblos, calles e incluso en burdeles.

Los problemas económicos se agravaron en gran parte, cuando su padre falleció en 1931. Violeta se fue a vivir a Santiago a los 15 años, invitada por su hermano Nicanor, que estaba estudiando allí. Retomó los estudios, pero los abandonó ya que lo suyo era crear y no aprender lecciones. Se presentó en bares, quintas de recreo y pequeñas salas de barrio junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra. Hicieron de este trabajo una fuente de ingresos.

En 1938 se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda, con quien tuvo dos hijos, que también se convirtieron en importantes músicos: Ángel e Isabel (ambos usaron el apellido materno en el ambiente artístico). El matrimonio vivió en Valparaíso, pero no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto de Violeta, quien cantaba en botes del puerto, se presentaba en radios y se había unido a un grupo de teatro. Finalmente se separan en 1948, a pesar de estar embarazada de quien sería su hija Carmen Luisa Cereceda Parra.

En 1949 se casa con Luis Arce y en 1952 nace su hija Rosita Clara. En la misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda. El dúo funcionó de manera constante hasta 1953.

A partir de 1952, Violeta, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórica. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Esta labor de recopilación está plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en un libro (Cantos Folclóricos Chilenos) y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeón.

En 1954 mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, y ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, que le permitió viajar a Polonia, donde además recorre la Unión Soviética, tiene contactos con artistas e intelectuales europeos y Europa permaneciendo dos años en Francia. Graba aquí sus primeros LP con canciones originales, como los exitosos "Casamiento de Negros" y "Qué Pena Siente el Alma".



Sin embargo, estando en París llegaron las malas noticias de la muerte de su hija Rosita Clara. En 1958 regresó a Chile, y posiblemente para sobreponerse a la tragedia, su actividad artística se multiplicó, lanzando un disco tras otro e incluyendo una crítica social que incluso la llevó a la censura en algunos lugares. Temas como Arriba quemando el sol y Por qué los pobres no tienen pertenecen a esta etapa.

Ese mismo año comienza a trabajar con la cerámica y comienza a bordar arpilleras. Viaja al norte invitada por la universidad donde organiza recitales, cursos de folklore, escribe y pinta.

En 1961 Violeta inicia una gira acompañada de sus hijos invitada al Festival de la Juventudes en Finlandia. Viajan por la URSS, Alemania, Italia y Francia donde permanecen en Paris por tres años. Actúan en locales y en programas para radio y televisión. Sus textos más combativos surgieron en esta época, como Miren Cómo Sonríen y Arauco Tiene una Pena.

En 1964, la chilena logró una marca histórica al convertirse en la primera latinoamericana en exponer individualmente en el famoso museo del Louvre, en París. Escribió también un libro (Poesía Popular de Los Andes) y la televisión de Suiza filmó un documental sobre su trabajo (Violeta Parra, Bordadora chilena), que se constituyó en una de las escasas fuentes audiovisuales que hoy se conservan de la artista.

En este período forjó una firme relación junto al musicólogo y antropólogo suizo Gilbert Favré, el gran amor de su vida, y destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor.

Retorna a Chile en 1965 y canta con sus hijos en la Peña de Los Parra, en la calle Carmen 340 en Santiago. Instaló una gran carpa en la comuna de La Reina, con el plan de convertirla en un importante centro de cultura folclórica, junto con sus hijos Ángel e Isabel, y los folcloristas Patricio Manns y Víctor Jara, entre otros. A pesar de su bello sueño de convertir la carpa en un referente para la cultura de Chile, la respuesta no fue muy motivadora, y el público no la apoyó.



Por entonces también termina definitivamente con Gilvert Favre, quien se marchó a Bolivia. (De aquí se inspiró para crear su obra Run run se fue pal norte) Violeta viajó a verlo, pero lo encontró casado. Su estado anímico tuvo un fuerte bajón del que nunca se pudo recuperar. Todo esto se sumó a su decepción por el bajo apoyo del público a iniciativa de crear la carpa como centro folklórico del país.

Las últimas canciones que escribió se reunieron en el notable disco Las Últimas Composiciones, lanzado ese mismo año, grabado junto a sus hijos y que incluye sus himnos Gracias a la Vida y Volver a los 17.

El 5 de febrero de 1967, a los 49 años de vida, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina.

Violeta dejó un enorme legado artístico y musical, siendo versionada por una innumerable cantidad de músicos chilenos, entre los que se cuentan Víctor Jara, Quilapayún, Patricio Manns, Los Jaivas, Inti Illimani, un tributo rock producido por Álvaro Henríquez y con la participación de artistas como Los Bunkers, Pettinellis, Lucybell, Javiera Parra (su nieta), Chancho en Piedra y Juanita Parra (baterista de Los Jaivas). Fuera de Chile Violeta ha sido interpretada por destacados artistas como Mercedes Sosa, Charly García, León Gieco, Fito Páez, Pedro Aznar, Caetano Veloso, Joan Manuel Serrat, Silvio Rodríguez e incluso bandas rockeras como Faith no more, y un importante etcétera.

Para algunos puede resultar paradójico que quien escribió el himno a la vida Gracias a la vida, un año después haya apagado su propia vida para siempre. Pero Violeta era así; inquieta, siempre buscando llegar más allá y nunca conforme con lo que tenía. Actualmente está en cartelera de los mejores cines de Chile la película de Andrés Wood titulada Violeta se fue a los cielos, inspirada en su vida y con un enorme éxito de taquilla, demostrando que el pueblo chileno no ha olvidado a Violeta y seguramente nunca lo hará.